
Hola, soy Gaby
No creo en complicadas teorías de marketing acumulando polvo en un cajón. Creo en la práctica. En recetas que funcionan.
Como empresario, te bombardean a muerte con términos. SEO, embudos, algoritmos, IA... Es fácil quedarse paralizado ante tantas opciones. “¿Lo estoy haciendo bien?”
Mi misión es sencilla: elimino el ruido. Traduzco complejas estrategias de marketing en trozos del tamaño de un bocado, o como yo los llamo: recetas. Para que dejes de dudar y empieces a crecer.
No soy un gurú que grita desde la barrera cómo deben hacerse las cosas. En 20 años de experiencia en ventas y marketing, lo he visto todo. He trabajado con grandes marcas y con PYME impulsadas.
Sé lo frustrante que es dedicar mucho tiempo a los contenidos y no conseguir clientes. Y sé exactamente qué botones girar para cambiar esa situación.
Mi enfoque es siempre sin tonterías. Nada de gruesos informes de 50 páginas, sino un plan de acción concreto. Tanto si lee mi libro como si sigue un curso o me contrata como vendedor o conferenciante, siempre obtendrá algo que le resultará útil. hoy todavía puede trabajar.
¿Estás listo para tomarte en serio (¡pero divertido!) tu marketing?
El marketing es más que números; es emoción. Y ahí es donde entran mis otras pasiones.
Además de estratega, soy un creador de corazón. Ya sea produciendo música, trabajando en fotografía o escribiendo textos pegadizos, siempre busco el acorde adecuado.
Utilizo este bagaje creativo en mis consejos de marketing. Porque una buena estrategia no sirve de nada si la ejecución es aburrida. No sólo te enseño qué que tienes que contar, pero también cómo lo empaqueta de tal manera que su cliente no pueda ignorarlo.
Mi fuerza reside en la visión de conjunto. Conecto los puntos que otros pasan por alto. No le entrego un informe grueso y aburrido, sino un visión aguda y creativa con el que su marca se abre paso entre el ruido.
Por mi experiencia en producción musical, lo sé: el tono hace la música. Lo mismo ocurre con su marca. Los números son importantes, pero es el tono de voz y el ritmo de su contenido que determinan si su cliente sigue escuchando o hace clic.
Nada de palabras suaves, palabras caras o hacer cosas complicadas para parecer interesante. Soy directa, realista y a veces un poco testaruda. Digo las cosas como son y doy consejos que funcionan en la práctica, no solo sobre el papel.